Ni por la mente más pesimista en Venezuela se pudo predecir el inmenso fracaso que han significado estos 23 años de mal llamada Revolución. Sólo Carlos Andrés Pérez, Uslar Pietri y Oscar Yánez entre pocos aventajados que recuerde, vaticinaron esta anarquía y Paravotocracia (Gobierno de Delincuentes). A quienes me leen fuera de nuestras fronteras les parecerá exageradas mis expresiones y hasta fanáticas por mi evidente oposición a este ´régimen, pero son totalmente verificables, en momentos en que los representantes de la de Comisión Técnica de la Unión Europea se encuentra desde el pasado fin de semana en Caracas, tratando de verificar si se encuentran dadas las condiciones para la celebración el próximo 21 de Noviembre de las mal llamadas “megaelecciones”, Koki y su súper-banda que agrupa como una corporación a las principales pandillas de delincuentes de la capital y centro del país, el cabecilla que tomó el control de Caracas desde hace años, lanzó otra ofensiva provocando el caos y la zozobra en la gran capital, tiroteos y explosiones en sus zonas de influencias, paralizaron la capital, obligando a la Ministro del Interior a un tibio pronunciamiento de sugerir a sus habitantes evitar el tránsito y movilización por casi la mitad de la Metrópolis ante el tácito reconocimiento de la incapacidad del gobierno para contener a los delincuentes, vehículos quemados, transportes militares retenidos, policías fallecidos, ciudadanos lesionados por balas perdidas, daños a la propiedad y un estado de conmoción e impotencia de la ciudadanía. Y aquí surge el estigma que ha perseguido la “Revolución” Venezolana, la misma surge de una rendición el 4 de Febrero de 1992 fecha en que Hugo Chávez reconoce ante las cámaras de televisión haber fracasado en su misión de tomar el control de la capital, pese a que sus compañeros de armas lograron el control de los otros frentes en especial Arias Cárdenas en el Zulia segundo Estado en importancia el país. Fue una vergonzosa rendición que permitió de manera temporal apagar la sedición por unos años, apresar a los rebeldes y premiarlos años después con el indulto que les permitió llegar al poder por los votos. Lo demás es harto conocido por la gente, se gobernó bajo un estado de éxtasis financiera que permitió convencer al pueblo de las bondades del proyecto engrasado con la mayor cantidad de recursos económicos que haya conocido el país en toda su historia, un barril de petróleo en más de 100 dólares permitieron disimular cualquier falla y recomponer cualquier accidente ocurrido en el camino, sin embargo el fracaso siguió acompañándonos, como el hijo prodigo sólo se pensó en despilfarrar los recursos sin realizar las inversiones tan necesarias para mantener lo existente y construir lo requerido. Ningún gran nuevo hospital, ninguna nueva carretera, ninguna mega industria, ningún aeropuerto, nada de nada, lo poco que se pretendió hacer fue maquillajes de pacotilla como la Universidad Bolivariana instalada sobre viejos edificios de organismos públicos y con unos programas educativos de tan escasa exigencia académica que sus títulos no son reconocidos en la mayoría de los países vecinos. Y comenzó la caravana al fracaso y la destrucción, el complejo eléctrico de Guayana se encuentra funcionando con protocolos de emergencia lo que en cualquier momento deja a oscuras de manera permanente al país, funcionan la mitad de las turbinas necesarias y no existen de emergencia para suplir cualquier falla, por eso los cortes y racionamientos en la mayoría de las ciudades para evitar recalentamientos y el colapso. La Industria Petrolera de ser una de las tres principales del mundo de casi 4 millones de barriles diarios de producción, hoy no llega ni al 10% de esa cifra, la producción agrícola y ganadera en sus límites mínimos y sin combustible para sacar la producción de los campos, sólo nos engañamos con empaques nacionales, la leche en polvo, el azúcar, el café, la harina y la mayoría de los productos son importados a granel y sólo empaquetados por industrias criollas para vender la sensación de producción nacional, la campaña de vacunación que no llega al 5%, los 6 millones de inmigrantes. Viene la decisión de la CPI que puede descomponer el tablero del gobierno y sumar talvez el fracaso que puede ser el definitivo, para dar el mate a un gobierno que está en jaque hace varios movimientos y que sólo ha logrado correr escondiendo a sus escasas piezas de valor. Seguiremos conversando. [email protected]

SOURCEClaudio Zamora
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