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Racismo de Estado, por Claudio Zamora

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Principios de 1999 presidia nuestro Ilustre Colegio de Abogados el querido y recordado Alcides Sánchez Negrón quien me integra en la comisión de nuestro gremio para participar en las discusiones de la Nueva Constitución con la comisión de la Asamblea Constituyente presidida por el Ilustre Criminólogo y profesor de muchas generaciones Elio Gómez Grillo, la misma estaba integrada por varios constituyentistas entre las cuales destacaba la joven abogada Iris Varela, las reuniones se dieron en dos o tres ocasiones en salones de reuniones de la sede del Congreso de la República, hoy Asamblea Nacional, ambas ocasiones la referida política fue mi compañera de reunión sentada a mi lado por espacio de varias horas lo que permitió conocer en parte sus deseos y aspiraciones en cuanto al sistema de justicia se trataba, eran parte de las aspiraciones de una gran parte de los operadores del sistema de justicia; mayor presupuesto, profesionalización de los jueces, estabilidad, concursos y ascensos; creación de Tribunales en las regiones y muchas otras. La manía organizativa de Alcides nos obligó antes de trasladarnos a las reuniones en la capital a participar en mesas de trabajo y elaborar de manera metódica un catálogo de propuestas acorde a las aspiraciones generales para ser entregados como una contribución a las discusiones. La referida iniciativa fue bien recibida por la comisión, resaltando que fue uno de los pocos colegios que no fueron a improvisar a las reuniones, lo que permitió un desarrollo más fluido y por ende más productivo. La actual diputada Varela no se encontraba tan maltratada por la vida, llamándome de sobremanera la atención sus piernas bien torneadas y su elegancia en la vestimenta. El primer día se presentó con un blazer de falda a la rodilla y chaqueta gris plomo, zapatos mocasines de tacón bajo, blusa blanca de encaje, un discreto collar de perlas artificiales y el cabello recogido en una cola de caballo que le daban una cierta altivez y un poco más de tamaño que el que realmente tiene, no presentaba el sobrepeso actual y al sentarse dejaba ver unos muslos gruesos y una piel lisa, blanca y marcas que más de una vez me hizo perder el hilo de la discusión. Al siguiente día se presentó con un conjunto de negro pantalón de talle alto y blusa rosada, tacones medianos y el pelo suelto con un portafolio que hacia juego con su vestimenta. Después del profesor Gómez Grillo era quien llevaba la voz cantante de la comisión y siempre puntualizaba que había que acabar con el racismo de estado, que Venezuela era un Estado racista porque sólo llegaban a los altos cargos de la magistratura en su mayoría los egresados de las facultades de Universidades privadas, (Siendo ella y yo uno de sus productos); que existía una justicia tarifada, unos centros de reclusión VIP como el Reten de El Junquito (era verdad); que las cárceles estaban llenas de personas humildes y sin recursos y que en fin, debía acabarse con esa desigualdad. Hoy 23 años después el racismo es inverso, los marginados y desposeídos son los ungidos por el estado, para ellos solamente hay vacunas, bolsas de comida, bonos de la patria, Universidades especiales (UBV dixit); para combatir el racismo han creado sus propios movimientos (Afrodescendientes, minusválidos, ancianos, sindicatos etc) sin entender que el racismo se combate con inclusión, no con separaciones, que no hay nada más racista que las diferenciaciones y las solidaridades cómplices y criminales, como suministrar irresponsablemente los prospectos de vacunas cubanas Abdala y Soberana sin respaldo ni aval de ninguna organización científica mundial, un placebo más de la propaganda de la isla, como las gotas de Carvitivir, que pretende convencer al mundo de sus bondades científicas y adelantos que chocan con su realidad de atraso de 60 años y la ruina de país que seguimos fielmente por la misma ruta. Engañaran a sus adeptos con unas dosis de inyecciones inocuas, mientras en países de comprobada solvencia científica como Israel, retoman las medidas de restricción ante los repuntes de contagios por las nuevas variantes, aquí seguirá muriendo gente y el Estado haciendo sus negocios, oxigenando a la arruinada isla al comprarle 12 millones de dosis que de no existir Venezuela ni siquiera osarían producir. Racismo también es imponerte una vacuna que no cura, al menos la enfermedad, pero si los bolsillos de los enchufados. Seguiremos conversando. [email protected]

SOURCEClaudio Zamora
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