No han pasado muchos días desde que en el seno de la oposición política del país, despellejaron al partido de gobierno por haber elegido a dedo a la mayoría de los cargos de elección popular, desconociendo en algunos casos, como el de nuestro Estado Bolívar a los ganadores del proceso interno, sin importarles en lo más mínimo la decisión libérrima de su militancia, designaron a un candidato que ni siquiera participó en el proceso. La estructura Estalinista del PSUV obligó, porque no existe otro calificativo, a todos los candidatos que se postularon a manifestar públicamente su apoyo a ese nombramiento y en una actitud de sometimiento y subordinación que para ellos es “disciplina partidista” dieron muestra de unidad monolítica en torno a sus candidaturas. La oposición hizo fiesta con estas decisiones para atacar al gobierno de antidemocráticos, autocráticos, tirano etc, para pocos días después, entre gallos y medianoche, en conciabulos de Dinosaurios y en total desprecio a la poca oposición que se mantiene fiel a una dirigencia cada vez más depreciada, se autonombraron Candidatos a los cargos deliberantes, no hace falta saber cómo hicieron el reparto, basta con ver los candidatos para entender que son los mismos que por décadas han usufructuado el poder detrás de bambalinas, y esto es así porque jamás han contado con el apoyo popular, son los mismos eternos perdedores en las decenas de procesos electorales, se han dedicado de invernar y jurar no participar más en los procesos, prometer dar paso a las nuevas generaciones, pasar a la reserva y blablablá para aparecer cada vez que hay una elección así sea de vecinos de una cuadra, para ofrecer su nombre para seguir frustrando a la ciudadanía que sabe que nunca podrá ganar con esos grises candidatos, se han aprovechado de la orfandad de militancia de sus partidos, de la indiferencia de la gente con sus organizaciones y la complicidad culposa del gobierno que los apoya con fondos y logística para dar la sensación de normalidad democrática. Y tener una oposición cortada a su medida. El llamado G4 que dice agrupar a la oposición es un gran cascaron vacío que no aglutina ni el 5% del electorado en su conjunto, que se adueñó de una tarjeta que un tiempo fue de la Unidad y que ahora solo en un ticket para cobrar un Place (el caballo que llega de segundo en la carrera). Para más desgracia la mayoría de esos partidos están divididos por el mismo gobierno que les entrego los símbolos y siglas por decisiones del Tribunal Supremo a grupos diferentes a sus tradicionales dirigentes, para rebanar más el escuálido jamón de la oposición que entero no rellena un cachito. En estas circunstancias y por más que aleguen que los algunos de esos partidos son los de los dirigentes como Guiado, María Corina y otros, todos sabemos la clara y coherente posición de estos dirigentes junto con la Causa R de no participar en la farsa electoral, son figuras que sobrepasaron a las pobres organizaciones que le hacen el juego al gobierno y pueden a despecho de ellos, brillar con luz propia. No puedo pedirles rectitud, coherencia u honestidad porque nunca la han tenido, su sobrevivencia política siempre ha pasado por colarse en la fiesta sin pagar la entrada, rehuirle a elecciones primarias que saben que nunca ganarían y postularse en reuniones secretas que dejan en pañales a la cosa nostra. Si tuviesen un poquito de dignidad y no quisieran ser el primer despojo en el basurero de la historia deberían unirse y renunciar en bloque a sus mezquinas aspiraciones, bajo el argumento que todos conocen, la falta de condiciones para un proceso justo y equilibrado. Esa sería la perfecta unidad, dejarían huérfanos al gobierno que pretende relegitimarse con su ayuda y se sacarían la mascarilla de oxígeno que los mantiene convaleciente y se enfocarían en el adelanto de las presidenciales, que son la verdadera solución para salir de esta pandilla de delincuentes. Nadie en ningún rincón del mundo creería que Nicolás Maduro pudiese siquiera sacar un mínimo porcentaje de votos que le permita acercarse a una reelección y extirparíamos este cáncer de una vez. Lo demás es entregarle gobernaciones y Alcaldías en bandeja por ese grupo de políticos de “oposición” que siempre han tirado un tiro al gobierno y otro a la revolución, lo vaticino, no van a ganar, el pueblo no cree en el gobierno, pero tampoco cree en ustedes. La elección será una juramentación simbólica de candidatos del gobierno, con ustedes como testigos de boda, firmando el acta de proclamación para darles visos de legalidad a esta patraña y escondiéndose hasta las próximas elecciones cuando vuelvan a salir como las culebras de sus madrigueras a buscar las presas de incautos de las que han vivido siempre. No hay unidad, la oposición está dividida entre ustedes, decenas de candidatos al mismo cargo sin ningún chance y un grueso de porcentaje que no creemos en las elecciones en dictadura. En la acera de en frente el gobierno, con poco apoyo, pero al menos con candidatos Únicos, para no regar los votos. Crónica de una muerte anunciada. Seguiremos conversando. [email protected]

SOURCEClaudio Zamora
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