Pensaba que el expresado refrán era patrimonio autóctono de Venezuela, pero investigando caigo en cuenta que en España era comúnmente utilizado e incluso en Colombia fue publicada una popular novela con el mismo nombre. El referido hace alusión a la persona sumida en desgracias cuando se le suma una más a la cuenta de infortunios, enfermo, arruinado, sin trabajo, sin familia y para colmo lo abandona la mujer, surge la exclamación ¡¡Que es una raya más para un tigre¡ la referida expresión debe escucharse muy seguidamente en los predios del alto gobierno, los últimos días han sido desastrosos para sus intereses y han sido una cadena de malas noticias para los intereses de la pandilla. En primer lugar, el pronunciamiento de la Corte Suprema de Cabo Verde declarando procedente la extradición a los Estados Unidos de Alex Saab, principal operador financiero y testaferro de los jerarcas del gobierno, según autoridades de los EEUU el referido personaje lavó cientos de miles de millones de dólares mediante turbios negocios y actos de corrupción, siendo el principal contratista del gobierno en las compras al exterior desde combustibles, comida, medicinas y cuanto hiciera falta en Venezuela, que en resumidas cuentas es todo, porque aquí no producimos nada más que hambre y emigrantes. Pocos días después es detenido en España el General retirado Hugo El Pollo Carvajal quien fue mano derecha de Chávez como jefe de Inteligencia de su gobierno y quien sabe más secretos del gobierno que el capellán de Miraflores. La raya que faltaba se la acaba de pintar la Misión Internacional de la ONU en su informe en el cual señala que tanto la estructura judicial así como la Fiscalía del Ministerio Público han sido brazos ejecutores en la violación de los derechos humanos contra la población y que en Venezuela no existe independencia de los poderes públicos. Nada más cierto que lo señalado, quien escribe se encuentra asqueado del sistema de justicia y se mantiene en su estructura por meras razones de supervivencia, por más que al fiscal de régimen le den pataletas y califique de panfleto el informe, con la elegancia tan características de los personeros del gobierno que aplican la diplomacia carcelaria, quienes estamos familiarizados con el sistema sabemos que no existe a nivel judicial la libre convicción, que es la autonomía del juez para calificar un delito e imponer una pena, tampoco existe esa libertad para el fiscal para imputar, todo, absolutamente todo debe pasar por la razzia del ejecutivo quien es quien fija las pautas y extiende las órdenes para incriminar o absolver. No existen análisis particulares, revisiones específicas, todos van a la mazmorra sin importar sus particularidades, cuando los saqueos de hace algunos años, la orden fue privativa de libertad para todos los imputados sin importar si estaban saqueando, pasaban por el frente, trabajaban en el negocio o estaban de mirones, no hubo ni un solo imputado puesto en libertad en la presentación porque según jueces y fiscales la orden vino de arriba y ya sabemos lo que eso significa. Cualquier fiscal que se exceda en su ministerio y no consulte su accionar corre el riesgo de ser sacado esposado de su oficina, de igual manera los jueces que cometen el pecado de tener criterio propio, si quieren conservar su cargo y libertad, deben ser operadores del ejecutivo y de sus superiores quienes deciden sobre la libertad o patrimonio de los investigados, fundados en intereses políticos como criterio preponderante, las largas horas de clases en la facultad y las cientos de madrugadas de estudio para los exámenes de pruebas, procedimientos y juicios, han sido tirados a la basura por magistrados y Fiscales adláteres del régimen que no saben distinguir entre imputado y condenado, que no pueden definir correctamente el concepto de flagrancia como quedó evidenciado en una entrevista del máximo representante del Ministerio Público, lo que obligó a dar sus partes de guerra desde un pulpito cardenalicio y sin intervención de periodistas que desnuden sus falencias académicas con sus incomodas preguntas. Como siempre los informes sobre derechos humanos en Venezuela se quedan cortos, el poder judicial y la Fiscalía no son defensores de los derechos humanos, se transformaron hace años en violadores de los mismos y no con panfletos, con los códigos y leyes promulgados para defenderlos. Seguiremos conversando.

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SOURCEClaudio Zamora
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