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En el primer trimestre de este año la industria operó a 19 % de su capacidad, en el trimestre siguiente llegó a 21 % y, finalmente, en este último trimestre sube a 23 %, el mejor puntaje desde 2019, revela una encuesta de Conindustria.

Caracas. La utilización de la capacidad instalada del sector industrial se había mantenido estancada entre 19 % y 20 % desde el año 2019. La crisis económica provocó que las industrias operaran al mínimo de su capacidad y hoy no igualan ni de cerca a países como Brasil, Colombia o Argentina. Sin embargo, en el tercer trimestre de este año el sector logró superar la barrera en la que estaba desde hace dos años y registra una utilización de la capacidad instalada de 23 %. 

La baja demanda de pedidos, el excesivo cobro de impuestos o la escasez de combustibles son algunas de las razones que impiden que la industria nacional pueda ser más eficiente. Las constantes fallas de los servicios públicos también se suman a la lista. No obstante, la dolarización y la relajación de los controles por parte del gobierno le han dado oxígeno a la economía y ya varios sectores muestran signos de recuperación. La industria de alimentos y de medicinas son dos de las que registran una recuperación más rápida. 

En el cuarto trimestre de 2012 la industria registró una utilización de la capacidad instalada de 60 %, desde entonces mostró una caída sostenida. En el primer trimestre de este año la industria operó a 19 % de su capacidad, en el trimestre siguiente llegó a 21 % y, finalmente, en este último trimestre sube a 23 %, el mejor puntaje desde 2019. Los datos los divulgó este miércoles 17 de noviembre la Confederación de Industriales Venezolanos (Conindustria).

El promedio de utilización de la industria venezolana está lejos de otros países de la región. Brasil, por ejemplo, opera con una capacidad instalada de 82 %, Colombia de 81 % y Argentina de 64 %. A pesar de que América Latina se vio particularmente afectada por la pandemia ninguno de estos países cayó a niveles drásticos.

Entre los sectores que hacen uso de una mayor capacidad instalada está el de alimentos, bebidas y tabaco, que pasó de 24 % en el segundo trimestre a 31 % en el tercero. Químico y farmacéutico pasó de 21 % a 25 % en el mismo período, caucho plástico de 23 % a 26 %, maquinaria y equipos eléctricos de 22 % a 25 % y caucho y plástico de 23 % a 26 %. 

Los sectores que registran un peor desempeño de la utilización de la capacidad instalada en el tercer trimestre son: otras industrias manufactureras (10 %), automotor y autopartes (12 %), producción de metal (14 %), madera y papel (16 %). Sin embargo, en general la mayoría de los sectores muestra una mejora al comparar el tercer trimestre frente al segundo.

“Lo importante es mantener esta capacidad instalada y que genere consecuencias inmediatas, como que esto se vea reflejado en el empleo y en los salarios”, dijo Luigi Pisella, presidente de Conindustria, en un encuentro virtual con los medios. El vocero explicó que la fuente de empleo ha mejorado o en algunos casos se ha mantenido con apenas una recuperación de 2 % de la capacidad instalada.

El sector asegura que es uno de los que mejores remuneraciones ofrece. En lo que va de año registran un aumento salarial de 60 %. Un obrero gana 125 dólares, un profesional $254 y un gerente $524. En la gran empresa es ligeramente superior, mientras que en la pequeña empresa las remuneraciones son más bajas.

La industria aspira a mejorar su desempeño, sin embargo, Luigi Pisella apuntó que para que el crecimiento sea sostenible deben adoptarse políticas públicas que favorezcan la producción nacional y medidas que recuperen el poder adquisitivo de la población.

Los precios petroleros han repuntado esto ayuda a que el Estado genere mayores ingresos, pero el primer problema que tenemos es la inflación y hasta que no se ataquen los problemas van a seguir. No existe una solución mágica, así se apliquen todas las soluciones, nos tomará años salir de esto; pero sí, definitivamente, nuestra meta es ir recuperándonos paulatinamente y que este crecimiento sea sostenido, dijo el presidente de Conindustria.

Pisella señaló que las autoridades han prometido mejorar el despacho de combustibles, en ese sentido, indicó que la oferta de gasolina ha mejorado, mientras que el gasoil sigue con fallas. El sector requiere 30.000 barriles diarios de gasoil, según cálculos de Conindustria. En especial porque 48 % de las empresas indica usar plantas eléctricas a gasoil, gasolina o gas.

En esta última encuesta 39 % de las empresas consultadas opinan que la situación económica se encuentra algo mejor y que esta tendencia se mantendrá por los próximos 12 meses. Las inversiones de las grandes y medianas empresas se mantuvieron, a excepción de la pequeña empresa, donde la mayoría asegura que sus inversiones en el tercer trimestre fueron menores.

La actividad económica depende sustancialmente de un consumo creciente, pero en el caso de Venezuela, la producción nacional empieza a superar un consumo fuertemente golpeado por la pérdida de poder adquisitivo del venezolano.

En otras palabras, la población no tiene el dinero suficiente como para adquirir los bienes y servicios producidos en territorio nacional. Por lo tanto, la industria se ve en la obligación de contener su producción.

Esta situación es reflejada en los resultados de la Encuesta de Coyuntura Industrial del 3º Trimestre de 2021, elaborada por la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) en función de consultas con sus agremiados.

Los números detallan que ha existido un leve pero sostenido crecimiento de la utilización de la capacidad instalada de la industria venezolana este año, lo que ha permitido recuperar los niveles de 2018.

En promedio, la industria utiliza un 23,3% de su capacidad instalada. Es decir, opera tan solo a un 23,3% de lo que podría hacerlo con un mayor consumo y dinero para invertir.

A pesar del bajísimo porcentaje, es la mayor cifra desde el tercer trimestre de 2018. Además, un 11,8% de las empresas encuestadas reporta que su utilización de la capacidad instalada es superior al 50%. En otras palabras, ese 20% no representa a todas las empresas.

En contraste, un 13,2% de los encuestados afirma que solo utiliza entre el 0 y el 5% de la capacidad instalada, por lo que se encuentran prácticamente inoperativas y posiblemente estén destinadas a cerrar.

La utilización de la capacidad instalada ha caído un 60% desde 2008. No obstante, fue desde 2018 cuando el promedio cayó por debajo de un 20% y ahora se asoma una recuperación paulatina.

Empleo y salarios repuntan levemente

De acuerdo con Conindustria, este incremento de la producción va de la mano con el bienestar social. Entre más alta sea la operatividad de las empresas, mayor será su rendimiento y, por ende, podrán incrementar el empleo y los salarios.

El sutil incremento de este año ha abierto las puertas también a una mayor remuneración para los trabajadores. De acuerdo con el presidente de Conindustria, Luigi Pisella, este gremio es el que mejor paga a sus colaboradores.

«La industria ha logrado trasladar esa ligera mejora a nuestros colaboradores. Es acá donde se tiene que hacer énfasis en que la industria nacional genera estabilidad y empleo», destacó.

Las remuneraciones en el sector industrial han incrementado de forma sostenida a lo largo del año. El aumento se refleja en un 60% más para los obreros y operadores, en un 47% para profesionales y técnicos; y en un 26% para los gerentes.

En promedio, actualmente el primer grupo gana unos 124,95 dólares mensuales, el segundo unos 253,68 dólares y los cargos gerenciales son remunerados con 523,59 dólares.

Además, el empleo ha incrementado, también levemente, en las empresas grandes y medianas. La pequeña empresa, por otra parte, está sufriendo una fuga de personal importante.

El 31% de las empresas grandes reportaron que ha aumentado un poco la contratación, mientras que un 24% de las medianas respondió lo mismo. En contraste, un 44% de las industrias pequeñas han reportado haber perdido personal entre las respuestas «disminuyó poco» y «disminuyó mucho».

Pequeña industria en crisis

El empleo no es el único elemento en el que la empresa pequeña ha sido perjudicada. Durante el año han recibido un fuerte impacto que les ha afectado en prácticamente todos los departamentos posibles.

Mientras que un 73% de las empresas grandes y un 59% de las medianas reportan un incremento de ventas este trimestre frente al mismo período del año pasado, un 65% de las pequeñas afirma que ha disminuido.

Las proyecciones de ventas para el próximo trimestre, además, son positivas para la industria grande y la mediana, mientras que un 65% de la pequeña industria cree que se mantendrán y un 24% que disminuirán.

Los números también reflejan una contracción importante de la inversión. El 48% de las empresas grandes y el 32% de las medianas han incrementado sus inversiones, mientras que más bien un 50% de las pequeñas las han reducido este trimestre a pesar de que la media general de la industria apunta a un crecimiento de inversiones del 14,94%.

Un contexto perjudicial para la industria

Conindustria denuncia que los esfuerzos del sector industrial son los que han hecho posible este leve aumento, aunado por una política gubernamental menos confrontacional hacia la actividad empresarial.

Sin embargo, el contexto político, gubernamental y administrativo sigue jugando en contra de la actividad industrial y al menos la mitad de las empresas encuestadas denuncian problemas causados por políticas públicas elaboradas por el Gobierno.

Entre los cinco aspectos que más impactaron en la producción, la industria resalta principalmente la baja demanda nacional, con un 74,03% de encuestados destacando este factor.

Por esta razón, la principal preocupación del sector empresarial es que se recuperen los salarios e incremente el consumo. El salario mínimo fijado en 7 millones de bolívares y una enorme masa laboral en el sector público no ayudan a cambiar esta realidad.

«Para recuperar la economía, la gente tiene que recuperar su poder adquisitivo. Tenemos que trasladar la masa laboral pública al sector privado, con lo que se garantizará una mejor remuneración. Solo así vamos a acompañar el crecimiento que tenemos», argumentó.

Mientras tanto un 62,34% de los encuestados también destacó como factor problemático los excesivos tributos fiscales o parafiscales. Es decir, todas aquellas primas que deben pagársele al Estado o a sus funcionarios para poder mantener las operaciones. A juicio de Pisella, son altos e injustificados en la mayoría de los casos.

El tercer factor más común, con un 58,44% de respuestas, fue la escasez de combustibles para transporte y otras operaciones industriales. La crisis de la gasolina y el gasoil ha afectado a las industrias y a la población general desde el inicio de la pandemia, pero las expectativas están puestas en que la situación mejore de cara a 2022.

Un 55,84% de las respuestas destacaron también la competencia de productos importados. Ya que el Gobierno implementó una política en favor de las importaciones al exonerar aranceles a miles de productos, se genera una competencia desleal en el mercado nacional.

El producto importado se vende en un precio más accesible, no aporta al fisco y perjudica las ventas de la empresa nacional que sí paga todo tipo de impuestos.

Finalmente, un 54,55% resalta la precariedad de los servicios básicos. El agua, la electricidad, el teléfono, la conexión a internet y el aseo son deficientes y afectan las operaciones de las compañías, que muchas veces deben hacer inversiones adicionales para sortear estos obstáculos.

En aras de solucionar estos problemas, Conindustria acumula meses en conversaciones con el Gobierno. De acuerdo con Pisella, aunque no se ha cerrado ningún trato, las expectativas son positivas.

«Lo que estamos en haciendo debe transformarse en hechos. Estamos esperanzados con todos estos diálogos. Creemos y necesitamos que nuestros problemas sean resueltos. Tenemos que resolverlos el Ejecutivo y la industria, favoreciendo al ciudadano», sostuvo.

Crónica Uno / TalCual Digital

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