Publicidad

La oscuridad siempre estará asociada a lo negativo, lo maligno, la dificultad de avance, en la oscuridad se refugian los enemigos más despreciables, porque ni siquiera tienen el valor de dar la cara en defensa de sus felonías. Si hay algo en Venezuela motivo de orgullo es la decana Universidad Central de Venezuela (UCV) una institución que es referencia histórica con 297 años de existencia, un lejano 22 de Diciembre de 1721 el Rey Felipe V, de España, otorgó al Colegio Seminario Santa Rosa de Lima la aprobación para el estatus de Real Universidad de Caracas, su primer nombre. Desde su fundación la UCV ha tenido tres sedes: la primera fue el Seminario Santa Rosa, sede actual del Palacio Municipal de Caracas; la segunda el Convento de San Francisco, sede del Palacio de las Academias y la tercera la Ciudad Universitaria, que fue realizada por el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva y nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en el año 2000. Una Universidad no es la frialdad de sus muros, tampoco la opulencia de sus construcciones o la grandeza de sus terrenos, como las humildes moradas de celebres personajes, visitamos las casas natales de héroes, artistas, pensadores en recorridos turísticos como homenaje al legado dejado por su tránsito terrenal, la casa natal de El Libertador, isla Negra de Neruda o La Casa Azul de Frida y Rivera son sólo muestras de la insignificancia del ladrillo ante la gigantesca obra inmaterial del hombre, única herencia imperecedera. Y si de herencia se trata la Universidad Central de Venezuela ha sido símbolo de Libertad y ejemplo de tolerancia. Quienes conocen la filosofía histórica que la cimienta, pueden dar fe que un país históricamente polarizado desde su independencia, talvez el único reducto de amplitud intelectual se encuentra dentro de sus linderos, en sus aulas y bibliotecas siempre convivieron en perfecta armonía los más disimiles criterios, sin más beligerancia que la guerra de ideas y las batallas de argumentos. Fue orgullosamente receptora de la intelectualidad Republicana que huía del salvaje Franquismo y sembró semillas en estas tierras enriqueciendo el saber y la ciencia, así hicimos nuestro a un Antonio Moles Caubet uno de los padres del Derecho Administrativo Venezolano o el chileno Pedro Cunill Grau considerado el padre de la Geografía moderna en Venezuela, muchos otros consiguieron en los salones de la UCV la trinchera de refugio a persecuciones y amenazas, la amplia tribuna donde exponer sus ideas que era la misma donde se encaramaba un Anarquista, un Comunista y un Fascista sin el temor de ser condenado por sus ideas. La UCV fue celosa de su autonomía, dentro de sus normas existe la soberana independencia de su recinto, no puede ser violado por ninguna autoridad sin la anuencia de su comunidad universitaria, estudiantes, docentes, empleados, obreros constituyen su gobierno y el sólo cruce por sus avenidas internas de una patrulla policial, era considerado suficiente motivo para una protesta violenta de sus románticos encapuchados, dentro de sus áreas viven en residencias estudiantiles cientos de estudiantes y dirigentes que asumían como suyas hasta las flores de sus jardines. Nicolás que ha sido enemigo del sector universitario, está mal llamada Revolución ha sido enemiga de las ideas, de la intelectualidad, ha jugado sin antifaz a la destrucción del sector universitario, la pandemia les vino como anillo al dedo para promover su sistemática destrucción, todos sus recintos han sido desvalijados ante su pasividad cómplice, no hay ningún preso por haber robado sus puertas, ventanas o laboratorios, los motores de los buses o quemado sus bibliotecas, Nicolás no tiene estudios, pero tampoco siente respeto por el conocimiento, él no lo ha necesitado para encumbrarse a la cima del poder, pero le hará mucha falta cuando tenga que bajar, que será muy pronto. Por ahora realiza una visita clandestina en la oscuridad de la noche a la UCV prometiendo recuperarla y nombrándole una “Protectora” que por casualidad es la misma de la Ciudad que alberga sus ruinas, debe haber sentido los fantasmas de la muerte en sus pasillos, como el marido que besa la mejilla amoratada de la mujer que maltrata, así promete amarla y ruega su perdón. Mal presagio se te refugiaste en la oscuridad sin saber por tu ignorancia, que esa es la “casa que vence las sombras”, sólo por eso, ya perdiste esa batalla. Seguiremos conversando. Claudiozamora06@gmail.com

Publicidad
FuenteClaudio Zamora
Artículo anteriorCarlos Chancellor: “Oficialismo entró en pánico”
Artículo siguienteAmérico de Grazia inicia su campaña en Ciudad Bolívar, Ciudad Guayana y Upata