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El poder es, sencillamente, la capacidad de influir en el comportamiento de las personas, para producir cambios en las organizaciones, sean éstas: empresas, partidos políticos o movimientos sociales. Es importante, también, entender la relación entre el poder y los recursos disponibles por quienes lo ejercen. Nos referimos a recursos tangibles (humanos, materiales y financieros) e intangibles (por ejemplo, sociales, estatus y experiencia); y, el control de valiosos recursos de la organización, se traduce en autoridad y poder, para cumplir las funciones a cabalidad. En las organizaciones exitosas sus integrantes se sienten con poder, a pesar de no ocupar cargos de gran autoridad, lo cual resulta en mayores índices de productividad, porque todos son líderes.

Los mapas de poder son una herramienta útil y de fácil comprensión que facilitan visualizar las relaciones de poder, internamente y entre organizaciones o comunidades. Se representan como redes de relaciones interpersonales, permitiendo realizar un análisis estructural detallado y una evaluación sobre el control de los recursos disponibles a nivel individual (díadas) y colectivo de las subestructuras (componentes, subgrupos y cliques). Refiriéndonos al caso específico de los mapas de poder aplicados a la política venezolana (sólo a manera ilustrativa) y en particular a las organizaciones partidistas y movimientos políticos, debemos estar conscientes que estas se basan casi exclusivamente en la emoción, con nada o muy poca organización y estrategias.

Una vez elaborados los mapas de poder de la organización, podemos analizarlos siguiendo dos enfoques (Hanneman & Riddle, 2005): El análisis desde abajo hacia arriba, el cual consiste en un estudio de las díadas y las tríadas que existen en la red y de las relaciones de primer orden del actor social (egonet); y, el análisis desde arriba hacia abajo que considera a la red completa, al estudiar aquellas áreas del grafo que muestren alta densidad local y que como subestructuras estén separadas del resto de la estructura social. Aunque la terminología y los conceptos aquí expuestos nos parezcan intimidatorios, lo importante es la interpretación política del análisis.

Pero, ¿puede un partido político crear sus mapas de poder? Claro que sí. Para ello, sugerimos seguir las recomendaciones de los expertos (Boyles, 2022). En cuanto a los pasos, debemos entender, en primer lugar, los problemas de la gente, en su propio contexto (comunidades); y, luego, identificar a los líderes. El fin último es precisar los recursos, tangibles e intangibles, de las redes políticas que el partido político vaya conformando. El acceso a los recursos disponibles es siempre a través de los líderes (comunitarios, profesionales, sindicales, etc.), a quienes debe comprometérseles en sus propios lugares de residencia y vinculárseles, en su activismo político, con sus centros de votación. Ese es el esquema a seguir para crear mapas de poder efectivos.

Sigue después la etapa más interesante, no otra que el uso de los recursos sociales, por parte del partido político dueño de sus mapas de poder. Con la Tecnología Social SAI, se procede a definir los proyectos asociados a campañas electorales específicas, a nivel nacional, regional o local, según sea el caso. Por ejemplo, en el caso de Venezuela, con 335 municipios, es posible definir igual número de campañas electorales y hacer el necesario seguimiento al desempeño de los respectivos candidatos. La diferencia con respecto a otras plataformas tecnológicas es la utilización de los recursos sociales (capital social) disponibles en la Red Inteligente SAI.

Referencias:

Boyles, M. (2022). Power mapping: What it is & how to use it.
Hanneman, R. & Riddle, M. (2005). Introduction to social network methods.

Para descargar la versión más actualizada del libro completo (incluyendo todas las columnas publicadas a la fecha), haga clic en el siguiente enlace: Capital Social, José María Rodríguez, PhD. Además, para una introducción al tema, recomendamos ver el video CAPITAL SOCIAL: https://youtu.be/gRXjjZkCrzo.

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