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Para comprender cómo se crean y difunden los rumores, en la sociedad, es necesario conocer tanto la perspectiva de la psicología como la de la sociología, lo cual nos permitiría interpretar las relaciones micro-macro; además, se sabe que en las redes de interacciones personales está la clave de la acción colectiva y no en la mera suma de acciones individuales. Ese es el enfoque que, precisamente, sirve de marco teórico a un reciente e interesante trabajo de tesis doctoral (Tapia, 2013) que utilizamos como referencia para establecer la vinculación entre la difusión de rumores y el capital social, porque el contagio está condicionado a la confirmación social.

El rumor es un proceso colectivo, en el cual la estructura de la red social, además de determinar el capital social, influye en su difusión. De ahí que esa estructura deba ser analizada, desde el punto de vista de los atributos de los actores sociales y estadístico (densidad y centralidad de la red, entre otras variables). Un rumor es “una creencia ambigua, que no ha sido ni confirmada ni desmentida por fuentes oficiales, que hace alusión a una persona, objeto o situación (o sus interrelaciones) y que con frecuencia se transmite a través de un canal de información no oficial” (Tapia, 2013). El estudio de la dinámica del proceso de difusión del rumor ha determinado que el interés en su contenido es importante; pero, se trata de un sistema de transmisión complejo.

Generalmente, para difundir un rumor la gente requiere de confirmación y reforzamiento social. En el caso de la confirmación social, depende de que más de una persona contacte a la persona de interés; y, a mayor incertidumbre o riesgo, mayor será ese número de personas requeridas para motivarla a actuar. Por otra parte, el reforzamiento social establece que para lograr que la gente continúe difundiendo un rumor deben verse resultados positivos, lo cual es factible con el establecimiento de metas y el uso de tecnologías sociales para su monitoreo. La difusión del rumor debe hacerse por todos los canales de comunicación disponibles: personales y digitales.

La sociología computacional nos permite responder a preguntas clave, sobre la propagación de rumores: ¿Cuánto tarda ese proceso? ¿Cuánta gente se contagia? ¿Cómo se va transformando el rumor durante su difusión? ¿Cómo se puede contener un rumor? ¿Qué tipos de reacciones suscitan los rumores, según sea su contenido? ¿Cómo se propaga en el tejido social? (Larralde, 2010). Adicionalmente, cuando las personas que difunden un rumor lo hacen con un propósito bien definido, el proceso resulta ser muchísimo más eficiente. La complejidad del mensaje y su duración, es otro aspecto de interés para los investigadores: ¿Cuáles son las ventajas de crear un rumor conciso? La respuesta muchas veces resulta de un método heurístico (ensayo y error).

La utilización de capital social, para la difusión de rumores de manera efectiva, exige de sustento tecnológico. Con la Tecnología Social SAI es posible diseñar la estructura que más convenga, dada las circunstancias; y, crear diversos tipos de relaciones y frecuencias, en las interacciones que se generan en la red social. Además, pueden evaluarse distintas estrategias de transmisión, experimentando con diferentes parámetros. La posible distorsión del mensaje debe verificarse, en forma recurrente, para evitar errores de interpretación en los resultados de los experimentos. En definitiva, la Rumorología es una ciencia que debe ser puesta al servicio de causas nobles; pero, ese uso en beneficio de la sociedad, podría también ser distorsionado, con fines malignos.

Referencias:

Larralde, H. (2010). Sobre la propagación de rumores.
Tapia, E. (2013). Un estudio dinámico sobre la difusión de rumores. Tesis doctoral.

Para descargar la versión más actualizada del libro completo (incluyendo todas las columnas publicadas a la fecha), haga clic en el siguiente enlace: Capital Social, José María Rodríguez, PhD. Además, para una introducción al tema, recomendamos ver el video CAPITAL SOCIAL: https://youtu.be/gRXjjZkCrzo.

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