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 Detrás de la actual revaluación (apreciación) del dólar estadounidense con relación otras monedas, está, entre otros factores,  lo que sucedió con la Covid19. Efectivamente, para mitigar los efectos de la recesión que se avecinaba ya desde abril de 2020, cuando la pandemia irrumpió con fuerza, las principales economías y en particular, Estados Unidos aplicó un agresivo plan de estímulo fiscal por más de tres trillones de dólares y además los bancos centrales disminuyeron las tasas de interés para abaratar el crédito. El incentivo a la demanda agregada ciertamente aminoró los efectos sobre el desempleo y la economía rápidamente salió de la recesión. Esa política de fuerte expansión fiscal y monetaria se enfrentó con una disrupción de la cadena de suministros creando un severo problema para la producción de bienes y la provisión de servicios. Ambos factores se conjugaron para crear el actual cuadro inflacionario (aunado a la guerra en Ucrania), situación que ha hecho reaccionar a los bancos centrales con alzas de las tasas de interés.

En un mundo de alta movilidad de capitales, el alza de la tasa de interés en Estados Unidos y con expectativas globales de recesión y declinación de las bolsas de valores a nivel global, el dólar ha fungido como moneda de refugio para los inversionistas que han optado por mover su dinero hacia los bancos estadounidenses y también a la compra de Bonos del Tesoro americano. Ello ha motivado que, por ejemplo, el euro que en diciembre de 2021 se cotizaba en US$ 1,15, al 18 de julio de 2022 se negocie a la par del dólar. Este fenómeno, de caída del euro, pudiese exacerbarse si en la próxima reunión de la Reserva Federal de finales de julio de 2022 se acuerda un aumento más pronunciado de la tasa de interés de referencia, con lo cual el euro podría depreciarse todavía más.

En América Latina los principales efectos se han sentido en Argentina, Chile y Colombia porque en Brasil y México los aumentos de las tasas de interés han evitado la depreciación del peso mexicano y el real. En el caso del real, más bien el mismo se ha apreciado respecto al dólar en lo que ha transcurrido de 2022. En lo que concierne a Argentina, Chile y Colombia la situación económica se ha visto agravada por los eventos políticos. Así, en Argentina la renuncia del ministro de Economía Martín Guzmán fue interpretada por los mercados como un signo adicional de mayor inestabilidad en el ya frágil equilibrio político de esa nación, lo que hizo al saltar la moneda de Pesos/US$ 206 en diciembre hasta Peso/US$ 293 al 18 de julio, en tanto que en Colombia, a pesar de los anuncios muy positivos que ha hecho el presidente electo Petro, para la estabilidad económica y el nombramiento del reconocido economista José Antonio Ocampo como ministro de Finanzas, las salidas de capital se han incrementado, debilitando al peso más de 7% en los últimos dos meses.

En lo que respecta a Chile, país con larga tradición de estabilidad y buen manejo de la economía, la incertidumbre relacionada con el proceso constituyente se ha expresado en fuga de capital y el consecuente debilitamiento del peso, lo que forzó recientemente al Banco Central de Chile a anunciar una masiva intervención para defender la moneda, lo que supone usar hasta US$ 25.000 millones para inyectarlos al mercado cambiario y procurar detener la caída del peso.

Con la significativa apreciación del dólar respecto al euro se producen dos efectos. En primer lugar, hay un impacto deflacionario en la medida en que las importaciones provenientes de Europa o de cualquier otra economía que use el euro, hacia Estados Unidos se abaratan. En segundo lugar, esa fortaleza del dólar pudiese afectar la competitividad de Estados Unidos al hacer más caros los bienes producidos localmente y pagados por otras economías con euros con menos valor.

Para América Latina indudablemente las depreciaciones de las monedas respecto al dólar o equivalentemente la fortaleza del dólar, ya está teniendo un efecto inflacionario que es mayor si los bancos centrales como parte de sus reservas tienen una elevada proporción de euros que al ser cambiados a dólares encarecen las importaciones. A esto hay que agregar el deterioro de las finanzas públicas por los mayores pagos por concepto de la deuda externa.

El panorama mundial se ve muy complicado. Entre los mercados emergentes y las economías en desarrollo, también se prevé una caída del crecimiento para este 2022. Los peligros de la estanflación están muy presentes, sumado a los impactos del cambio climático (olas de calor e inundaciones entre otros factores) que impactan más a la crisis económica y de seguridad alimentaria en el panorama mundial.

Finalmente, todo apunta a que se produzca una coordinación entre la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo para estabilizar las tasas de cambio para darle más certidumbre a los mercados.

Finanzas Digital

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