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Foto: En algunas tumbas hay hasta huesos quemados

En el cementerio de Joboliso roban a los vivos, y también a los muertos. El panorama por donde se vea es el mismo, lápidas abiertas y destrozadas, imágenes de santos sin cabeza, urnas  y huesos de difuntos expuestos a la vista. De la capilla solo quedan las desconchadas paredes, y la mitad del techo ya deteriorado.

Ciudad Bolívar.- Dicen que a los muertos se les debe respetar, incluso su última morada de descanso debería de ser de alguna manera “sagrada”. Pero, eso no se aplica en el Cementerio de Joboliso en Ciudad Bolívar, donde ya son “normales” los robos, profanaciones de tumbas, lápidas destrozadas, y restos humanos expuestos a la vista.
Desde la entrada y pasando por cada vereda, hasta adentrarnos en lo más profundo del camposanto, el panorama es el mismo. 
La vorágine de robos y destrucción se conjuga con la maleza que envuelve al lugar de morada de difuntos, y se extiende por todo el camposanto.
Ya las denuncias de quienes visitan este cementerio son comunes. “Se llevaron la cruz, y rompieron parte de la lápida”, escuchamos decir a una mujer quien visitaba el lugar de reposo de su familiar.
Llegamos a las 8 de la mañana. Muy poca gente en el camposanto. La desolación irrumpía en el lugar. Y el silencio era abrumador. Probablemente, porque era lunes.

Tumbas destrozadas, lápidas levantadas y huesos expuestos ya es “normal” en Joboliso.

Este cementerio es uno de los tres camposantos con que cuenta la capital del estado Bolívar. Y también, uno de los más inseguros.
Son muchas las tumbas destrozadas, y lápidas abiertas. Algunas urnas fueron sacadas, y en otras los huesos de los difuntos expuestos. Y otras tantas, sencillamente, quedaron reducidas a pedazos de bloques y concreto.
Xiomara Rodríguez lamentó el estado en que consiguió la tumba de su papá en el Cementerio de Joboliso. “¡Esto es horroroso!”, exclamó en medio de la impotencia e indignación.
Ya eran casi las 9:30 de la mañana. Vimos a algunas personas llegar con su vehículo hasta el lugar de morada de su familiar, para no caminar mucho. Además, que de esa forma se sienten más seguros de estar en la “profundidad” del camposanto, donde apenas la maleza dejaba al descubierto algunas lápidas.

Así está la maleza en el cementerio.
 

Entre chatarreros y brujos

Una señora comentó que el camposanto estaba tomado, cuando no eran los “buscadores de huesos”, brujos, paleros y santeros, estaban los llamados chatarreros.
Y tan parece que es cierto. En varias ocasiones nos tropezamos con huesos expuestos a la vista. En una tumba algunos estaban quemados. Además, de urnas sacadas de sus fosas, algunas ya oxidadas.
“Los chatarreros nos tienen esto volteado”, dijo un trabajador, sin querer identificarse, y señalando la destrucción de tumbas, nichos y mausoleos. Aseguró que son estos personajes quienes en busca de metal rompen tumbas, queman urnas y sacan difuntos.
Aunque, tampoco faltan los ladrones que roban a los visitantes. Esto, también, es “normal”. José Parra, visitante, señaló que el lugar es una tierra de nadie por lo peligroso que llega a convertirse. Si roban a los muertos no van a robar a los vivos, dijo. “Aquí la vaina es peligrosa, yo que le digo”. Comentó que otras personas han sido víctimas del hampa.
Los fines de semana hay más familias visitando los difuntos, pero, igual es peligroso.  
«A veces uno dice para qué hacerle un buen trabajo a tu pariente si cuando voltees, ya se han robado todo, y si no está destruido por completo. Esto es lastimoso”, dijo Parra.

La capilla en el camposanto fue desmantelada.
 

La capilla del camposanto desde hace un tiempo fue desmantelada. De ella solo quedan las desconchadas y manchadas paredes, y la mitad del techo de madera ya deteriorado.  No se sabe cómo no se han llevado las vigas. En su interior una cruz de concreto da cuenta de lo que un día fue.
Este lugar por donde quiera que se mire, es el mismo: destrucción en la última morada de muchos fallecidos. Aquí, quedó sepultado el respeto a los difuntos en Venezuela. (Carolina Maffia CNP 9.261/Fotos Yafi)

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