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Han encontrado casos preocupantes, como consecuencia de la migración, donde niños entre 10 y 14 años han quedado solos cuidando a sus hermanitos menores; además de ancianos, criando a sus nietos, sin tener la capacidad física ni económica.

Ciudad Bolívar.- Partiendo del trabajo que ha venido desarrollando en las comunidades más vulnerables, Cáritas Ciudad Bolívar manifestó su preocupación a los niveles de desnutrición severa que han comenzado a aparecer en niños y niñas mayores de cinco años, afectando su crecimiento.
Legna Bernal, directora ejecutiva de Cáritas Ciudad Bolívar, afirmó que “vemos muchos casos de desnutrición en la población de niños de 0 a 5 años, que pueden ser aún reversibles. Pero, han comenzado a aparecer casos de desnutrición en niños fuera de este rango de edad”.
Ya la desnutrición arropa a niños mayores de 5 años, comenzando a dejar “huellas en su vida”, esto es lo que se llama retraso del crecimiento, detalló.
En este sentido, explicó que “hay niños que la desnutrición que ha cursado en los primeros cinco años de vida, ya los marcó. Con ello, comenzamos a ver poblaciones de niños con 10 y 12 años con retraso en el crecimiento, esto significa que para la edad que tienen, no cuentan ni con la talla ni el peso adecuado”.
Lamentó que estos niños ya no puedan recuperar su proceso de crecimiento y desarrollo, por mucha atención que puedan recibir.
Por eso, Cáritas pone énfasis en la recuperación de niños menores de cinco años, para evitar que ocurran casos como estos.

Los dejados atrás

Esta situación de niños con retraso en el crecimiento producto de la desnutrición es preocupante, así como preocupante son las marcas en la familia, lo que Cáritas ha denominado “los dejado atrás”, como consecuencia de la migración que desde hace algunos años se ha dado en Venezuela.
Bernal explicó que con la migración son muchas las situaciones encontradas en los sectores populares bolivarenses, donde existen niños y adultos mayores que han quedado bajo su propio cuidado, porque su familiar tuvo que irse del país.
“Estamos hablando de niños de 10 y 12 años cuidando a niños menores. Muy preocupante, porque no están en capacidad de cuidar a sus hermanitos. También, vemos casos de ancianos o personas de la tercera edad con esta responsabilidad”.
Para Cáritas se tratan de situaciones que han denominado “Criar Otra Vez”, que son personas que en vez de estar descansando y disfrutar de su vejez, están criando por segunda vez, pero ahora a sus nietos. Esto, sin la capacidad física ni económica para cubrir sus necesidades alimentarias, ni las propias ni las del niño. 
Son situaciones que llaman mucho la atención, y que se han convertido en un reto para Cáritas Ciudad Bolívar.
“Estamos viendo la manera de como poder seguir apoyando, y lograr que las comunidades se levanten y escuchen el clamor de muchas personas que dentro de su propio territorio, bien un vecino u amigo está pasando por muchas necesidades”, dijo.
Bernal destacó el Programa Saman destinado a la atención de niños menores de cinco años que en materia de nutrición vienen aplicando en sectores vulnerables.
El Sistema de Alerta, Nutrición, Monitoreo y Atención de los Niños (Saman) se convirtió en el programa bandera con la crisis humanitaria, durante y ahora en la post pandemia. 
Precisó que se hace énfasis en esta población, porque es la está transitando los primeros años de vida, y que es fundamental que lo hagan de la mejor manera, no sólo desde el punto de vista de alimentación, sino además emocional, espiritual, recreativo.  
Señaló que con esto se busca tener en el futuro una generación sana, “pues, los daños que ocurran en este lapso de tiempo, entre 0 y 5 años, son irreversibles”. El niño que sufra de desnutrición puede desarrollar en el futuro diabetes, hipertensión, y otras enfermedades metabólicas.  
Señaló que estos programas se están desarrollando en la Capilla Jesús Buen Pastor en Guaricongo, Capilla San Pedro Apóstol en el Mirador. En estas comunidades se han detectado muchas necesidades, en especial en niños. 
Asimismo, están los cuatro comedores comunitarios, que benefician a 400 personas, entre ellos niños, desplegados en las Parroquias San José (Las Moreas), Espíritu Santo (El Perú), Jesús Buen Pastor (Guaricongo), y San Pedro Apóstol (Mirador), que funcionan de lunes a viernes y brindan una comida (almuerzo).
Estos comedores tienen una duración de seis meses, por lo que se apela a corazones generosos que ayuden a continuarlos. 
Recordó que Cáritas está centrado en promover la solidaridad de todos, y con los proyectos sociales se le da ese empuje para que luego continúe la comunidad.
Hizo un llamado a las personas de buen corazón que quieran aportar a estos comedores, o algunos de los otros programas, bien Saman y Banco de Medicamentos, hacerlo llegar a la sede de Cáritas Ciudad Bolívar.
De igual manera, destacó las Ollas Solidarias, programa surgido por la crisis humanitaria y que está desplegado en sectores vulnerables. Caritas está consciente que no se trata de solucionar el hambre de una comunidad, dándole una sola comida a la semana, o cada 15 días. La intención es que la comunidad se movilice entorno a este problema y en el futuro pueda asumirlo como propio.
Dijo que de cada olla que se organiza en las parroquias más vulnerables comen alrededor de 100 y 150 personas.

Medicinas a la mano

Esta organización de la iglesia católica sigue adelante con su programa Banco de Medicinas, que facilita a la comunidad medicamentos.
Los días miércoles y viernes se entregan los medicamentos, previa solicitud vía WhatsApp a través del 0285-6544773.
Este mecanismo se comenzó a implementar con la pandemia, y ha continuado, permitiendo a la comunidad consultar la disponibilidad del medicamento, que de contar con el mismo se le asigna un código a la persona con el que puede retirar dicho medicamento. El servicio está abierto a toda la población en general que lo requiera, dijo la directora de Cáritas Bolívar. 

El gran reto

El período post pandemia le deja un “gran reto” a Cáritas. Bernal sostuvo que ahora deben pasar de estas obras asistencialista a iniciativas de desarrollo y promoción humana, por lo que cada vez será más limitante la respuesta que se le pueda dar a problemas puntuales.
Explicó que la idea es que la persona pueda contar con las herramientas necesarias, a nivel del conocimiento y capacidad, para que por sí misma pueda desarrollarse, mantenerse y mantener a su familia. Esto es lo que llamamos proyectos de desarrollo o promoción humana. “Es difícil porque aún hay muchas necesidades, pero es necesario (…)”, aseguró. (Carolina Maffia CNP 9.261/Foto Yafi)

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