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Pese a las penurias por las fallas de servicios básicos, industrias acabadas y una ciudad que se hunde en cárcavas, hoy los guayacitanos se reinventan y con férrea voluntad rescatan el capital humano, cultural, deportivo, educativo, empresarial y social como aporte al futuro.

Jhoalys Siverio @Jhoalys | CC

2 de julio de 1961. Hace exactamente 62 años que el entonces presidente de la República, , Rómulo Betancourt, puso la piedra fundacional de Ciudad Guayana. Esto significó la unificación de los pueblos del Distrito Caroní, creado el 29 de junio de ese mismo año, en una sola ciudad con el nombre de Santo Tomé de Guayana.

El cronista Américo Fernández en sus Crónicas Angostureñas describe a Ciudad Guayana como “una metrópoli moderna y floreciente que inserta en su contexto territorial con el nombre de municipio Caroní, a la antigua San Félix de Guayana, en la banda oriental del río Caroní, y a Puerto Ordaz y Matanzas, en la banda occidental”.

Aquel acto oficial de la fundación de Ciudad Guayana se realizó en Chirica, San Félix. El gobernador Leopoldo Sucre Figarella dio el ejecútese a la reforma de la Ley de División Político-Territorial dictada por la Asamblea Legislativa, con la que se creó el Distrito Caroní con San Félix de Guayana como capital provisional.

“Ciudad Guayana vino a ser la urbe contemporánea más moderna y populosa del estado Bolívar y la de mayor tasa de crecimiento interanual. Se inició al calor de la industria extractiva del hierro y se consolidó con el desarrollo urbanístico provocado por la transformación y expansión de la industria del hierro a partir de la Planta Siderúrgica del Orinoco y demás empresas afines, la explotación del potencial hidroeléctrico del río Caroní y el desarrollo de la actividad fabril integral del aluminio”, destaca Fernández.

El emporio industrial ya no tan emporio 

Precisamente la expansión de las empresas básicas, tuteladas por la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), trajo consigo la migración interna de venezolanos de diferentes partes del país. Además, las carreras universitarias con mayor demanda en la región eran precisamente las asociadas al sector industrial.

Las industrias de Guayana fueron referentes a nivel mundial, pensadas en ser la alternativa no petrolera de Venezuela que durante años aportaron al PIB, generaron empleos y ubicaron al país en el mapa económico internacional. El cambio de las políticas económicas y la gerencia plagada de desaciertos que desde hace 20 años se instaló en las empresas las llevó a su declive.

Hoy la mayoría de ellas produce menos de 10% de su capacidad instalada e incluso, algunas están completamente paralizadas.

Esto también significó que muchos de aquellos trabajadores que persiguieron el sueño de la Guayana industrial sean los mismos que hoy protestan incansablemente por las pérdidas de sus beneficios laborales y pensiones que no cubren la canasta básica.

Quedó atrás la época en que trabajar en una empresa básica significaba poder cubrir gastos de escuela para los hijos, vacaciones y utilidades que permitían hasta comprar un vehículo nuevo o renovar electrodomésticos en los hogares. Además de tener garantía de un seguro médico y una jubilación digna.

Aquella migración interna que, en su momento se dio en busca de las oportunidades laborales en la zona industrial, ahora pasa de largo a las zonas del Arco Minero del Orinoco, para ejercer la minería ilegal con todo y sus peligros, aparte de la denunciada y documentada corrupción del Estado.

La ciudad entre dos ríos y sin agua en los hogares

Paradójicamente, aunque Ciudad Guayana se ubica entre dos grandes ríos como el Orinoco y el Caroní, en los hogares guayaneses padecen la falta de agua potable por tubería. Hay sectores que tienen 10, 15 y hasta 20 años sin recibir el servicio de agua de forma regular.

La falta de agua en los hogares, en hospitales y escuelas, es parte de la desidia gubernamental que mantiene a Ciudad Guayana sumergida en basura y plagada de zamuros consecuencia de un deficiente y hasta ausente servicio de aseo urbano. En la urbe hay múltiples vertederos a cielo abierto, mientras se mantiene la deuda de un relleno sanitario y se niega la posibilidad de aprovechar la experiencia de otros países en cuanto al reciclaje y reusabilidad de desechos sólidos.

Fallas en la distribución de gas doméstico y cortes eléctricos tampoco escapan a la realidad de los guayacitanos, quienes tampoco cuentan con servicio de transporte público adecuado a las necesidades y características de la ciudad.

Pese a los accidentes que han marcado en el acontecer noticioso, no hay   mejoras de las unidades que prestan el servicio, ni se han eliminado las mal llamadas perreras. El oscurantismo en la presentación de las cuentas de la gestión pública, incluye datos acerca de inversión en obras como las paradas del sistema BTR y las unidades Transbolívar, Tucaroní y el servicio de aseo urbano.

Cárcavas hunden a Ciudad Guayana

Al abandono de tan joven urbe se suma la desatención de los gobernantes en cuanto a la formación y crecimiento de cárcavas en Ciudad Guayana. Hasta 2015, un estudio de Protección Civil en Caroní determinó que había 64 cárcavas. Es el único estudio oficial presentado a la fecha, pese a que hay formaciones nuevas y sin atención, las cuales crecen con el pasar del tiempo y las lluvias.

La ONG Gente para Servir Caroní estima que actualmente Ciudad Guayana se hunde en más de 70 cárcavas. Las que se consideran de mayor riesgo son las que se ubican en los sectores La Victoria, Cañón del Diablo, Los Alacranes, Isla Dorado, Campo A3 de Ferrominera y El Rinconcito.

Hasta ahora la Gobernación de Bolívar ejecuta trabajos de reparación solo en la de Los Alacranes, en San Félix, con la promesa de atender luego el resto de las cárcavas que hay por toda la ciudad. Casi todas datan desde hace más de una década, pero no se les dio atención a tiempo y llegaron a convertirse en grandes cañones y a derrumbar casas.

Incluso, entre 2013 y 2014 el Consejo Legislativo del estado Bolívar aprobó créditos adicionales para reparar las cárcavas llamadas Cañón Del Diablo, La Victoria y Churúm Merú, esta última fue la única reparada en el momento.

Estas cárcavas ponen en peligro la vida de los vecinos, la estabilidad de las viviendas cercanas pero, además, representan peligro para cualquier transeúnte pues las calles afectadas pueden colapsar en cualquier momento.

Gente que hace ciudad

Pese a las calamidades que padecen diariamente los guayaneses, hay quienes no desmayan por rescatar a Ciudad Guayana y mantenerla viva. Desde los movimientos culturales, deportivos, educativos, de salud y empresariales, impulsan actividades que contribuyen con el desarrollo humano.

En el gremio empresarial, por ejemplo, no desmaya y después de cinco años realiza nuevamente la Expo Empresarial Camcaroní 2022 Sectores que construyen a Guayana. Este evento busca agrupar y exhibir a los sectores: comercio y servicios, agroalimentario, turismo, inmobiliario y agropecuario del estado Bolívar, para propiciar alianzas comerciales locales, nacionales e internacionales.

Asimismo, la Junior Chamber International consolidará una cámara de liderazgo juvenil empresarial, especializada en la formación y acompañamiento en las áreas empresarial y de servicio comunitario.

En el área deportiva, corredores, ciclistas y motociclistas siguen desarrollando actividades de esparcimiento, además de los torneos de fútbol, golf, básquet y otras disciplinas, entre ellas, el tradicional paso a nado.

De las potencialidades de Ciudad Guayana y su gente destacan aquellos que con su talento han representado a nivel nacional e internacional logros en diversas áreas. Recientemente, tres mastólogos guayaneses ganaron premio por promover técnica quirúrgica que evita complicaciones a pacientes con cáncer de mama y, la película guayanesa El Salto de los Ángeles se presentó en el Festival de Cannes.

La riqueza cultural y artística de Ciudad Guayana es tan grande como su potencial industrial y hoy esta movida incluye festivales de teatro, presentación de obras y monólogos, stand up comedy y el Rosa Bela Talent Show, iniciativa producida por el equipo de Lo Que Hay y que da oportunidad a jóvenes de mostrar su talento en el canto, baile, comedia y presentaciones de magia.

Los guayaneses también apuestan por el desarrollo de su ciudad presentando proyectos como el de las ciclovías, mientras fundaciones mantienen su labor social, como Guayana Sonríe y sus operaciones gratuitas para niños con labio y paladar hendido, o las actividades que promueven en el Centro Cívico para inculcar a los pequeños de la ciudad el amor por la lectura y las artes escénicas, como es el caso del Club de Lectura Personitas, Expoarte y Un teatro para la ciudad. Y recientemente, cuatro jóvenes escogidos de la Fundación Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil de Ciudad Guayana fueron seleccionados para integrar la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela (el Sistema).

Estos logros y conquistas personales, así como los movimientos que promueven la humanización de la otrora urbe industrial, demuestran la resiliencia de sus habitantes y la apuesta por el futuro.

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