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Para llegar al poder, el nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, tuvo que moderar sus formas y discursos. El político hábilmente se alejó de la “izquierda radical” para sobrevivir, en opinión del internacionalista y doctor en Ciencias Sociales Luis Daniel Álvarez.

Texto por Ibis Leon | @ibisL | Efecto Cocuyo

“Petro se va a parecer más a (Gabriel) Boric y a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no porque no le guste la experiencia cubana, la nicaragüense o la venezolana, sino porque sabe que retratarse con estas personas no es buena idea”, argumenta.

El profesor señala que Petro no se relacionará directamente con (Nicolás) Maduro y (Daniel) Ortega, porque son liderazgos sumamente arcaicos que no tienen ningún tipo de sustento. “Si Petro quiere subsistir no puede ser un remedo de estos casos”, afirma.

¿Derecha o izquierda?

El académico considera que las etiquetas “izquierda” y “derecha” quedaron desfasadas, pero señala que Petro va a tratar de mostrarse como un líder de “izquierda democrática”.

“No me gusta hablar de izquierdas y derechas porque la tesis de Anthony Giddens, el gran hombre de la sociología, dice que ese ya no es el dilema en el mundo actual. La izquierda fue el lugar donde se sentaron los detractores del modelo monárquico francés, ahí había gente que quería que le cortaran la cabeza al Rey y gente que quería un régimen parlamentario, etc. El dilema ahora es si entre democracia y dictadura”, expone.

El profesor de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticos de la Universidad del Rosario (Colombia), Mauricio Jamarillo Jassir, define la política de Petro como un “progresismo de centro izquierda”.

“Es una izquierda que se diferencia de la izquierda de los 2000; es decir, de (Hugo) Chávez, (Rafael) Correa, y (Evo) Morales porque no propone una refundación. Estos dirigentes prometieron un nuevo marco constitucional, resetearon las instituciones. Amlo, (Gabriel) Boric, (Alberto) Fernández y Petro son más reformistas, más moderados”, explica.

El internacionalista apunta que los nuevos liderazgos de “izquierda” son moderados porque tuvieron que acercarse al centro para gobernar como el caso de Boric en Chile cuyas reformas han sido más graduales de lo que se esperaba.

“Estamos ante el surgimiento de un progresismo de centro izquierda mucho más respetuoso del mercado, de la inversión privada, han abandonado el discurso del antinorteamericanismo para ser mucho más pragmáticos”, opina.

A su juicio, Petro es una mezcla entre Amlo y Boric. Con Amlo comparte una trayectoria política similar y con Boric la intención de no querer personalizar el poder tanto como Amlo.

Talante autoritario

No obstante, personalidades respetadas en Colombia como el jurista Rodrigo Uprimny, director del think tank (grupo de expertos) más prestigioso de Colombia, Dejusticia, ve en Petro un “caudillismo” preocupante y un “talante populista que representa riesgos para el estado de derecho”.

Petro también llegó a hablar de convocar una Constituyente, aunque fue una propuesta hecha en 2017 que no repitió más.

Sobre esto, Jaramillo responde: “Petro sobresale de sus competidores como el que más insistió en volver a la Constitución del 91, Petro participó en el proceso que llevó a esa Constitución como desmovilizado del M-19 (guerrilla), cada vez que le preguntan por la paz, más que mencionar los acuerdos de La Habana, menciona el pacto del 91”.

En este sentido, el profesor cree que Petro no tiene interés en reformar el texto constitucional.

Sin embargo, destaca que líderes populistas y de gobiernos de “izquierda” han tenido dificultades para cumplir sus promesas en materia de derechos humanos.

“Se tiene una expectativa muy alta porque es un tema que reivindican este tipo de gobiernos, cuando son oposición, y una vez en el poder lo que hemos visto es que tienen que apelar a la fuerza pública y que terminan convirtiéndose en lo criticaban. En el caso de Boric, un sector del movimiento estudiantil lo considera hoy un traidor. Algunas víctimas de la violencia consideran que Amlo incumplió sus promesas”, expresa.

Y agrega: “Petro ha generado expectativas a las víctimas de la represión a quienes prometió compensar y que se juzgará a los responsables. Pero eso hay que verlo en la práctica, cuando haya manifestaciones, que es cuando a los gobiernos progresistas les cuesta mantener el discurso”.

Reconfiguración política

Petro se suma a lista de gobiernos de izquierda que incluye a Andrés Manuel López Obrador (México), Gabriel Boric (Chile), Pedro Castillo (Perú), Xiomara Castro (Honduras), Alberto Fernández (Argentina), Daniel Ortega (Nicaragua), Luis Arce (Bolivia) y Nicolás Maduro (Venezuela).

El experto en políticas públicas y planificación Michael Penfold llamó la atención sobre el hecho de que, si gana Lula da Silva en Brasil, Estados Unidos se encontraría con que ninguna de las economías más relevantes de la región le son afín.

Sobre el impacto la reconfiguración política que vive América Latina, Álvarez explica: “Estados Unidos tiene un declive bastante marcado en su zona de influencia producto de su misma política, el daño que dejó (Donald) Trump es bastante fuerte”.

En opinión de Álvarez, el relanzamiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) o de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur) también será otra consecuencia predecible de la victoria de Petro, aunque descarta que esto pueda “boicotear” a Estados Unidos.

“Siempre han existido organismos en la región que tienen posiciones distintas a los Estados Unidos, la Celac es una integración financiera que no incluye a EE. UU. ni a Canadá y que data de 1970. Pero ahí hay países que luego van y se reúnen con Estados Unidos, de manera que no hay mayor idea de que es pueda boicotear a Estados Unidos”, comenta.

Destaca también la llamada que sostuvo Petro con el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y el presidente Joe Biden: “Hay más coincidencias que diferencias y hay un canal regular para conversar. Estados Unidos entiende que Colombia es un socio necesario en la región”.

“Sin duda alguna, la Celac ya viene fortalecida por la existencia de gobiernos de izquierda en México y Argentina, con Petro abordo, avizoran que haya un refortalecimiento luego de varios años de estar congelada en buena medida por la crisis venezolana que dividió el continente”, complementa Jaramillo.

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