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Analistas consideran que actualmente hay un divorcio entre el pueblo y los líderes opositores por la brecha en torno a expectativa y realidad referente a un eventual cambio político, por lo que consideran perentorio reconectar con la gente, cambiar las estrategias de comunicación y buscar alternativas distintas de liderazgo

Recuperar las actividades de calle es fundamental a las puertas de unas elecciones primarias y presidenciales

@franzambranor

Las sillas volaron en Maracaibo el pasado 3 de junio y no se trataba de un parque de atracciones, era en el escenario de un encuentro que iba a llevar a cabo el dirigente opositor venezolano, Juan Guaidó, con simpatizantes de la oposición en el barrio Cuatricentenario de la capital del estado Zulia. 

Inicialmente, trascendió que era gente descontenta con la gestión de Guaidó, a quien más de 50 países aún reconocen como presidente interino.

Pero, minutos después, el propio opositor aclaró los hechos. “No son bandos, es la dictadura contra la gente. Fue un ataque del régimen a través del concejal del Psuv, José Sierra, contra personas que organizaron una asamblea”.

“Lograron defenderse con lo único que tenían: sillas plásticas y firmeza. Con violencia no van a lograr detenernos. A pesar del ataque, hicimos la asamblea y recorrimos el Ccon los vecinos. Nos encontrarán siempre con la gente”, añadió Guaidó. 

El del sábado 3 de junio fue uno de los mítines que Guaidó ha tratado de organizar en varias entidades de Venezuela. El líder opositor tiene el objetivo de desplegar por el interior del país una campaña que se vio suspendida por dos años de pandemia. 

Pero Guaidó, así como otros miembros de la oposición como Henrique Capriles Radonski, Henry Ramos Allup, Andrés Velasquez, Nicmer Evans y Antonio Ecarri, tienen otro enemigo aparte del coronavirus: la desconexión, la apatía y la falta de esperanza de la gente con los factores que adversan el gobierno de Nicolás Maduro. 

Maduro sigue con alto rechazo y Guaido también

Según una encuesta de la empresa Datincorp de 2021, 63% de los venezolanos está “nada satisfecho” con la gestión de Maduro, 21% está “poco satisfecho” y 12% se expresa “satisfecho”.

Mientras que, en el caso de Guaidó, 76,8% de los entrevistados dijo estar “nada satisfecho” y solo 3,25% se declara “muy satisfecho”. 

De acuerdo con Luis Vicente León, director de Datanálisis, solo 10% de la población cree que la oposición es capaz de lograr un cambio político en Venezuela

“Hay una desconexión generalizada de la población venezolana con el liderazgo político, con la institucionalidad política e incluso con el tema político”, dijo el analista. 

León sostuvo que a la oposición le está siendo complicada la tarea de llegar a captar la atención de la gente porque esta se encuentra resolviendo temas de su cotidianidad como alimentación, salud y acceso a servicios.  

“Hay un pérdida de confianza en los liderazgos y de esperanza de un sistema político alternativo, lo paradójico es que la mayoría de la población se considera opositora y no consigue en ningún lado a un factor que represente esa alternativa de cambio o que le diga que es posible que su acción produzca un cambio”.

Para Oswaldo Ramírez Colina, director de la consultora ORC, la oposición no ha podido estrechar la brecha entre expectativa y realidad. 

“La responsabilidad de cualquier gobierno es la de proveer soluciones a los problemas de la gente y hay muchas personas que le están pasando factura al llamado gobierno interino por no hacerlo”.

Ramírez manifestó que, como la promesa de materializar un cambio político a corto plazo no ha sido concretada, hay cierta frustración en la gente. 

“Esto genera un proceso de desapego, no hay esperanza que la política pueda resolver los problemas a la gente”.

Retomar la calle

De acuerdo con Ramírez, efectuar nuevamente convocatorias en las calles tiene que ser uno de los objetivos de la oposición de cara a unas eventuales elecciones primarias en 2023 y a unas presidenciales en 2024.

“Hay una necesidad de volver a la calle a reconectar con la gente que está desencantada de la política y hemos visto algunos intentos de hacerlo”, sostuvo.

Lo fundamental para alcanzar esta meta a juicio de León es generar una esperanza de cambio. 

“No se puede pretender que la población siga apoyando una estrategia que no ha funcionado, es necesario cambiar la narrativa, buscar alternativas distintas de liderazgo y de conexión con la gente. Tampoco sirve hacer caso omiso de los errores como si no hubiese pasado nada, hay que reconocerlos y trazar un plan que enamore a la población”, opina.  

Ramírez informó que en Latinoamérica hay una idea de querer vender la premisa de que el autoritarismo puede funcionar, siempre y cuando le resuelva los problemas a la gente. 

Como muestra de ello, Ramírez dijo que de acuerdo a una encuesta hecha por Latinobarómetro en 2020, 37% de los consultados en Venezuela se mostraron a favor de respaldar un gobierno no democrático si les resolvían los problemas.

En una encuesta efectuada en 2016 y donde se hizo la misma pregunta, 20% respondió de igual manera, lo que quiere decir que en cuatro años la opción subió 17%

“El asunto con la oposición es que muchas veces aseguran que se debe salir de este gobierno, pero no suelen decir qué harían ellos si llegasen al poder y eso crea suspicacia en la gente”, considera Ramírez.

La fulana unidad

Para Ramírez, no todo el que adversa al gobierno de Nicolás Maduro está en la misma línea y eso es un factor que juega en contra de la unidad. 

“Tiene que haber una articulación con otras fuerzas sociales, hay que generar un proceso de coincidencia por lo menos de acá al 2024, porque es la única opción para tener competitividad”. 

León sostuvo que no todos en la oposición deben pensar igual. “Eso es un error terrible, la oposición es precisamente  el representante de la democracia y la democracia no es un sistema de consensos sino para dirimir el disenso. Sin embargo tienen que haber reglas, porque sin ellas es prácticamente imposible lograr el objetivo del cambio político”.

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