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Las máximas autoridades de la Organización Internacional de Trabajo sentarán  a trabajadores, empleadores y Gobierno venezolano en función de mejorar las condiciones de la población asalariada y las relaciones con el sector empleador privado y público

José Gregorio Yépez

Una comisión de altísimo nivel de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pisa territorio venezolano hoy para iniciar un encuentro formal a partir del lunes con el Gobierno, todos los sectores sindicales y los empresarios agrupados en los distintos gremios.

Luego de una tortuosa relación con el Gobierno venezolano y de diagnósticos rechazados por Miraflores, la OIT logra instalar en Venezuela mesas de negociación con trabajadores, empleadores y representantes del Estado, cosa que no sucedía desde de 1994.

Tras una frustrada visita en 2018 de una comisión de este tipo, impedida por orden del Ejecutivo, y del no acatamiento por parte del Gobierno de Nicolás Maduro de las recomendaciones de la Comisión de Encuestas de la OIT (Comisión investigadora de las condiciones laborales de un país), se logra instalar en Venezuela una ronda de negociaciones tripartita.

Ante la falta de respuesta por parte de Miraflores el Consejo de Administración, máximo órgano ejecutivo de la OIT, evaluó la posibilidad de aplicar sanciones a Venezuela que incluían su posible expulsión del ente multilateral. Esto ha forzado la aceptación de esta visita con todas las formalidades del caso.

“Viene una delegación de alto nivel de la OIT, que no es lo mismo que una Comisión de Encuestas que ya vino a Venezuela”, explica a Contrapunto.com Jorge Roig, expresidente de Fedecámaras y representante por el mundo empleador venezolano ante el Consejo de Administración de la OIT.

“Este caso tiene 13 años desde que Fedecámaras los escaló a la OIT, justamente quejándose por los ataques al sector privado venezolano, por la falta de libertad sindical, la falta de discusión de contratos colectivos y de salarios mínimos y sobre todo por la ausencia de diálogo social”, explica Roig.

El empresario hace un recuento del desarrollo del caso venezolano ante el máximo organismo internacional que regula las relaciones laborales y comento: “Vino una misión de alto nivel a Venezuela en 2014, después otra en  2018 que no pudo llegar porque el Gobierno impidió su entrada. Eso dio origen a que la Comisión de Encuestas, máximo órgano de control de la OIT, hiciera un informe sobre las condiciones que existen en el país”.

“El Gobierno venezolano desconoció ese informe, que es un diagnóstico muy profundo de las quejas del sector empleador y de los trabajadores venezolanos”, señala Roig.

-¿Cómo es que la OIT, que por definición defiende a los trabajadores, acepta las quejas de una organización patronal?

-La OIT es la casa de los trabajadores y para que un caso de los empleadores haya llegado a esa instancia es porque está muy sustentado. A partir de esa argumentación, el Consejo de Administración de la OIT decidió que, si el Gobierno no aceptaba esas recomendaciones de la Comisión de Encuestas, le iba a aplicar la máxima penalidad que es la expulsión de la OIT. Para Maduro sería un golpe muy fuerte porque siendo un “presidente obrero”, como él se autodenomina, sería un costo político muy alto.

-¿Quiénes vienen?

-Lo que se decidió en el Consejo de Administración de marzo pasado, al que asistí, fue el envío una comisión del más altísimo nivel. No viene el director general porque acaba de ser sustituido y se está en un proceso de transición. El nuevo Director General entra en funciones en septiembre. Viene el segundo al bordo que es la Directora General de Normas, el Director para América Latina, el Director para la Región Andina. Vienen siete personas.

Roig asegura que la misión de esta delegación de “altísimo nivel es instalar unas mesas de diálogo social para ver cómo se cumplen con esas recomendaciones de la Comisión de Encuestas”.

Según la percepción del empresario, lo más relevante de esta visita es que “se queda una asistencia permanente de la OIT. Esto no se queda en un tema de tres días, sino que hay un seguimiento hasta que se pueda salir, con unas mesas de diálogo, de los múltiples problemas que tenemos empleadores trabajadores y Gobierno”.

Los invitados a la reunión son Fedecámaras que tratará el caso que viene gestionando hace 13 años Por otra lado estarán los sindicatos que hacen vida en el país y los gremios empresariales ajenos Fedecámaras.

La instalación oficial está agendada para el lunes 25 de abril y se espera la asistencia del Ministro del Trabajo y la presencia de Nicolás Maduro o la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

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