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El destino es travieso y hasta irónico con todo aquel vende sus principios o traiciona el sentimiento general, precisamente en plena semana santa, cuando millones de creyentes conmemoran el sacrificio realizado por Jesús y recuerdan su martirio, sale un comunicado de una parte microscópica y menos representativa de ciudadanos que se autodenominan “Sociedad Civil y Sector Privado” el mismo va dirigido al propio presidente de los Estados Unidos a los fines de solicitarle que siga “impulsando” negociaciones sustantivas y productivas para resolver la crisis venezolana y el alivio de las sanciones que han frenado el acercamiento entre el Presidente Norteamericano y Maduro. Lo primero que debo decir es que bajo la cobija de la sociedad civil se pretende desde hace mucho tiempo arropar todo oportunista que no tiene calificación para integrar ni siquiera una junta de condominio, quien asume aunque sea una minúscula representatividad de grupos o conglomerados se siente orgulloso de su organización y lo primero que enarbola es su bandera, los insignificantes héroes anónimos se esconden bajo la figura de la sociedad civil para disfrazar su carencia de liderazgo y dirección. En consecuencia ese famélico grupo no representa más que a su familia cercana y sus intereses con el gobierno bastantes conocidos, en un universo de 26 millones de residentes en el país y casi siete millones fuera, su representación es menos que microscópica. El otro autocalificativo que se impusieron fue “Sector Privado” y ahí hay algunos que pudiesen encajarles, privados de memoria por ejemplo para recordarse que las sanciones de Estados Unidos fueron impuestas a personas naturales debidamente identificadas por graves violaciones a los derechos humanos, militares que ordenaron dispararles a quemarropa a estudiantes adolescentes que protestaban con una piedra y un escudo de cartón, a detenidos en la “tumba” del Helicoide en sótanos gélidos y oscuros donde permanecían incomunicados venezolanos castigados solo por pensar diferente, policías que secuestraron, torturaron y mataron decenas de detenidos en las marchas y protestas políticas, altos personeros del gobierno involucrados en tráfico de estupefacientes, otros en actos de corrupción con Alex Saab quien revendía la comida al gobierno para el Clap productos de desecho, comida vencida y alguna donada por organismos internacionales, también son privados de humanidad al no sensibilizarse con un país destruido y al cual aún pretenden seguir exprimiendo, sin hospitales, sin universidades, sin servicios públicos, sin carreteras, sin agua, luz o comunicaciones, privados de visión para ver el sufrimiento de una cuarta parte del país que se fue a buscar el futuro en otras tierras, que todos los días mueren niños en los hospitales infantiles porque el gobierno suspendió los trasplantes hace años, que en la Selva de Darien o en el Desierto de Texas siguen muriendo Venezolanos tratando de huir de este desastre, privados de lógica al creer que oxigenando con dinero a este gobierno corrupto las cosas mejoraran, sin entender que se seguirán robando hasta el platillo de la ofrenda en la misa del domingo, que el gobierno está contaminado hasta la medula por el cáncer del robo y la corrupción, que la mínima bonanza que se percibe engañosamente pertenece a ese 2% de enchufados del gobierno donde figuran algunos de esos 25 Judas que hoy imploran al gobierno del principal enemigo del país. De seguro dentro de ese grupo selecto y privado no hay ninguno al que le hayan acribillado algún hijo o sobrino en las protestas, tampoco ninguno de los que aprendió a comer sólo una vez al día para sobrevivir con un sueldo que no cubre el 10% de las cesta alimentaria, tampoco debe haber en esa lista alguno de los que hacen colas de días para surtir 20 litros de gasolina, o de los que suben todos los días baldes de agua a su apartamento o alumbrarse con velas, o caminar cuadras para llegar al trabajo, o hipotecar la comida de un quincena para comprar unas pastillas para la tensión o el tratamiento para la diabetes, dentro de ese grupo de “Privados” no hay quienes esperan una caja de alimentos de supervivencia, No Presidente Biden, no suspenda ninguna sanción, ellas sólo afectan a personeros candidatos a las sanciones de la CPI y el pueblo sigue los mismos padecimientos, ellos recibieron sus monedas y Venezuela sigue llorando su calvario, son 25 Judas que la amnesia de la ambición impulsó a ese ruego desesperado. Seguiremos conversando. claudiozamora06@webmaster

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