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Jhoan Meléndez

El expresidente de Fedecámaras Pedro Carmona Estanga, a propósito de los 20 años del 11 de abril, habló de los fallos de aquel hecho que permitieron la restitución de Hugo Chávez dos días después.

«El país fue testigo de la renuncia anunciada por el alto mando militar, la cual fue aceptada por la nación como un hecho comunicacional válido y luego fue el repliegue de gobierno, dejando un vacío de poder que se trató de llenar con un gobierno de transición democrática con el objetivo de llamar a elecciones limpias», comentó Carmona Estanga en entrevista a Nícmer Evans para Punto de Corte.

Aclaró que el general Lucas Rincón Romero nunca se alineó con su gobierno. Señala que uno de los errores fue que las fuerzas castrenses establecieron que Chávez debía permanecer en el país para ser juzgado, ya que este «estuvo dispuesto a salir a Cuba, pero hubo oposición entre algunos altos oficiales pensando que eso iba a ser mal recibido por el país porque Chávez tenía las manos manchadas de sangre por los hechos de Puente Llaguno».

«Fue un error por el hecho de que si hubiera salido, aún cuando desde La Habana se hubiese tratado de incendiar el país para recuperar el poder, que era el plan que le proponía Fidel Castro, pues se habría consolidado el vacío de poder y desde luego la necesidad de llenarlo por el camino de elecciones… con la supervisión de la OEA», argumentó Carmona Estanga.

Sobre otros errores que se cometieron entre esos 3 días, desde el 11 de abril hasta el 13, reconoce que hubo cierta oposición en el alto mando del Ejército a remover de cargos a algunos comandantes de divisiones «que tenían una clara cercanía con Chávez, como fue el caso de a quien mal le pagaron, el general Baduel, o también algunos otros que no se sustituyeron por una oposición, sobretodo del comandante general del Ejército».

«Otros también señalan el tema del decreto de constitución del gobierno de transición», sostiene Carmona Estanga, quien sin embargo cree que el llamado «Decreto Carmona» tuvo posibilidad de rectificación en cuanto al poder legislativo, pero «no fue la disolución de todos los poderes como se dice».

«Los gobernadores y alcaldes permanecían todos en sus cargos. La AN iba a permanecer en funciones y a definir el futuro con la rectificación del decreto», argumentó.

El también economista relata que todo ello fue tan precipitado porque los acontecimientos «ocurrieron a manera de un tsunami político no preparado, que muchas de los hechos no fueron conocidos o entendidos, de allí muchas de las incomprensiones y malinterpretaciones que pueden haber en un objetivo que era de restablecimiento del orden constitucional pleno».

«Si pudiera dar vuelta atrás a las manecillas del reloj, habrían cosas que se harían de manera distinta, inclusive el hecho de conformar una junta más amplia dado que el estamento militar no está dispuesto a asumir el control del gobierno», expuso.

Quien fuera presidente por 47 horas recordó que los acontecimientos del 11 de abril tuvieron muchos antecedentes previos: «Primero, la deriva autocrática de Chávez. El gobierno que se empeñó en hacer a través de decretos y leyes con poderes habilitantes concedidas por la AN, lo que llevó a la aprobación de un conjunto de decretos y leyes que iban desde la agricultura hasta las telecomunicaciones en una forma arbitraria».

«Segundo, el malestar que existía en el sector sindical por el desconocimiento de contratos colectivos. Luego, el malestar en las organizaciones (políticas) por el afán del gobierno de descalificarlos; por otro lado la alianza con Cuba… Y la politización de Pdvsa, convirtiéndola en caja chica del gobierno», narró.

Todo esto, más la cadena de protestas – dice – llevó a la decisión compartida entre «la gente del petróleo, Fedecámaras y la CTV de llevar a cabo a un paro nacional».

«Fue rechazado con violencia por el oficialismo, pero no hubo elementos que pudieran haberse anticipado, sabiendo cuáles pudiesen ser los resultados que iba a tener esa jornada del 11 de abril, con esa marcha», concluyó.

Noticiero Digital

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