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Inicialmente, la AN había dicho que para finales de marzo se conocerían los nombres de todos los magistrados que conformarían el nuevo TSJ, sin embargo, las divisiones internas del chavismo expuestas en críticas públicas han ocasionado el retraso de esta promesa.

Héctor Antolínez @hectorantolinez

Caracas. Otra semana concluyó sin que la Asamblea Nacional (AN) en las dos sesiones que llevó a cabo se dedicara a la tarea más importante que tiene sobre la mesa: la designación de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Esta es una promesa que el ente legislativo hizo desde el 22 de marzo de este año, cuando su junta directiva recibió de la mano de los representantes del Poder Moral Republicano el listado final de 254 nombres para ser considerados a los cargos de magistrados, director de la escuela de la magistratura y de inspector general de tribunales. En aquel momento, Jorge Rodríguez dijo que en cinco días estaría completa la revisión de los nombres, pero dos semanas después la designación sigue sin materializarse.

Desde aquella fecha hasta el momento de la publicación de este artículo, el discurso cambió radicalmente. Pasó de ser “esta lista está perfectamente evaluada” a “este tema le falta conversa”, una declaración emitida por el diputado José Gregorio Correa en entrevista con Crónica.Uno.

En sus declaraciones a este medio, Correa, quien el 23 de marzo pidió a la AN en sesión ordinaria aplazar el nombramiento para “evaluar profundamente” el listado, aseguró que la discusión para llegar a un “acuerdo mayoritario” sigue activa con la meta de encontrar una propuesta que sea plenamente apoyada por la mayoría de los actores que se integraron a la consulta. ¿Quiénes son estos actores?, según el diputado “todos los sectores del país”.

Divisiones aparentes dentro del chavismo

Aunque Correa aseguró que el motivo del retraso para la designación de los cargos del nuevo CNE es la búsqueda de un consenso entre todos los actores consultados, las declaraciones de otro diputado, Pedro Carreño, asomaron la posibilidad de que la falta de consenso sea dentro del propio chavismo ya que, como Correa señaló en su entrevista, “si el Gobierno hubiera querido imponerse, ya lo hubiera aprobado en plenaria, cuenta con los diputados para hacerlo”.

Durante una entrevista al presidente del comité de postulaciones judiciales, diputado Giusseppe Alessandrello, Carreño denunció el funcionamiento del TSJ actual, lo que resultaba impensable hace unos años teniendo en cuenta que, además de ser una instancia judicial, el máximo tribunal de la República ha tenido un rol político importante, algo que también ocurre con sus magistrados actuales.

Carreño cuestionó fuertemente al TSJ, indicando que “se habla de que no tiene 32 magistrados sino 34”, esto en referencia a “dos señoras” que, según él, se toman atribuciones como las de asumir las decisiones del tribunal y dar el visto bueno para las designaciones.

“Ellas deben estar presas las dos, hay hecho de responsabilidad y denuncias muchísimas, ellas y los que les dieron el garrote también”, reclamó Carreño.

Esta crítica de un chavista a otro también se apuntó contra el actual presidente del TSJ, Maikel Moreno, específicamente por no reconocer los problemas actuales del Poder Judicial. Sobre esto el diputado dijo: “Es el Titanic hundiéndose y la orquesta tocando”.

“Yo observé por televisión la instalación del año judicial y escuché con detenimiento los discursos y no observé ninguna rectificación, ninguna revisión, ningún llamado a reinventar. Eso era el Titanic, el barco hundiéndose con puro aplauso, puros logros y puras conquistas. Uno decía ‘¿Y la corrupción que pulula ahí? Todo lo que está pasando en el sistema de justicia. Dios mío ¿no van a hacer una rectificación?’”, se preguntó.

Estas declaraciones de Carreño revelaron que en materia judicial y en la evaluación del funcionamiento del TSJ el chavismo no es un bloque.

Gustavo Manzo Ugas, profesor de Derecho en las universidades Central de Venezuela y Metropolitana, y abogado especializado en Derecho Constitucional, asomó en una entrevista con Crónica.Uno que el verdadero motivo para la reforma del TSJ era hacer de este un ente “más manejable”. El jurista dijo que la reforma del año 2004 que impulsó el gobierno de Chávez y que llevó el número de magistrados de 20 a 30 fue justamente por cuotas de poder, algo que complica el manejo del sistema judicial en la actualidad.

“Yo me imagino que esta nueva reforma se hace para que el TSJ sea más manejable, creo que para el ejercicio del Ejecutivo ya no le es conveniente un tribunal con 32 magistrados, es mucha gente”, afirmó Manzo Ugas en su entrevista de febrero para este medio.

Además de las divisiones, el seguro electoral

Para el politólogo Fernando Spiritto, lo que ocurre a lo interno del chavismo es un claro ejemplo de una división que “ha impedido que se llegue a un acuerdo en torno a la designación de los magistrados del TSJ”.

El académico comentó que esta aparente división no solo se percibe en el retraso para el nombramiento de los funcionarios del Poder Judicial, sino, en general, en las medidas que la administración de Nicolás Maduro está tomando en torno a la economía.

“Cuando uno ve la acción del Gobierno en general, uno ve que hay un sector entusiasmado con la recuperación económica, entre ellos el presidente. En contraste, uno ve también que está la facción de los duros donde está el señor Diosdado Cabello, notas que él siempre ha mantenido un discurso duro que no se mete en economía. Esto podría estar causado por algún desacuerdo”, explicó.

Spiritto, además, resaltó que el TSJ no es cualquier organismo, sino que se trata de “la última línea de defensa en materia electoral”, algo que explicó con las sentencias que este organismo ha ejecutado en la materia:

“Hay que recordar que para el Gobierno, el TSJ y la Contraloría son muy importantes porque ellos cedieron espacios en el CNE y el que controla el CNE es el TSJ. La pregunta es si ceder espacios implicaría perder un espacio importantísimo para el control político”, dijo.

Para el politólogo, es necesario esperar conocer la lista final de nombres del TSJ para hacer una lectura sobre cuál sector se logró imponer en las negociaciones y resaltó que, a pesar de que uno de los sectores (el que llamó “entusiasmados”) cuenta con Nicolás Maduro, no se puede descartar el peso del grupo opuesto, pues este es el que más se acerca a lo que es en esencia el chavismo.

“El chavismo es autoritario antiliberal. En el largo plazo el chavismo jamás va a permitir un juego libre. Sin embargo, en esta coyuntura que vivimos, a dos años para elecciones, al Gobierno le conviene aflojar la cuerda y llegar a acuerdos con los sectores empresariales, reanudar el diálogo en México. Pero no debemos caer en engaños, el chavismo es un proyecto autoritario y se comporta como tal”, aseguró.

Crónica Uno

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