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Una de las principales características de la debilidad de un Estado es la perdida de espacio y control sobre porciones de su territorio, el fenómeno se da con perfecta claridad en caso de conflictos armados, Donbas por ejemplo en la Invasión a Ucrania, Choco, Tumaco, Cauca, Catatumbo y otros bajos influencia de la Guerrilla en Colombia, Las Favelas en Brasil donde cualquier incursión del Estado Brasilero significa una campaña armada con helicópteros e infantería. En mi época de liceísta se comentaba como una leyenda urbana que en las sierras de Cantaura o la zona de El Sardo en nuestro Estado Bolívar aún quedaban células guerrilleras que se movían en esos montes y de vez en cuando se acercaban a los fundos a pedir colaboración para una campaña armada que nunca germinó, al menos que nunca nos enteráramos que no creo sea el caso, porque este tipo de noticias vendía muchos periódicos. En Venezuela ha sido constante y progresiva la pérdida de control del Estado sobre grandes porciones del territorio, los Estado Apure, Táchira, Amazonas han sido por años zonas de influencia guerrillera con la particularidad que comparten el gobierno con las autoridades nacionales, gozan de influencias indebidas y privilegios amparados en el poder de las armas. Un exalumno que desempeño cargos judiciales en una de esas zonas, me narró con detalles la ocasión en que un procedimiento por drogas detiene a varias personas en uno de esos pueblos cuando regresaban de una fiesta, entre los detenidos habían varios de nacionalidad colombiana con representativas cantidades de drogas que sólo admitían la calificación de tráfico, uno de los detenidos era hermano de un Comandante Guerrillero el cual le dio un ultimátum a la Fiscalía y los Tribunales de la zona que si era procesado ardería el pueblo, lo más cumbre fue que el mensaje lo llevó el Comandante del Ejército acantonado en la zona, razón por la que por arte de magia el expediente llegó a tribunales sin uno de los imputados con mayor responsabilidad en el procedimiento y con sólo el 10% de la droga incautada, por lo que fueron procesados como consumidores y liberados con medidas cautelares. Para nadie es un secreto que la zona Norte, en las costas del Golfo de Cariaco, Península de Araya, San Juan de Las Galdonas y zonas circunvecinas han sido tomado por las bandas de narcotraficantes quienes han desplazado pueblos enteros de pescadores y residentes para instalar sus centros de operaciones y despachos de narcóticos para las cercanas islas del Caribe o su entrega en altamar. En nuestro Estado Bolívar el Arco Minero del Orinoco es territorio del multigobierno, la rica zona ha sido entregada en porciones desde todas las Gobernaciones del país que tienen sus concesiones, hasta la guerrilla colombiana, Paramilitares, Sindicatos, Bandas criollas y todo tipo de organización que logre notoriedad por medio de las armas y el chantaje. Allí no existe formalmente un gobierno constituido, el gobierno lo representan los delincuentes que han establecido códigos arcaicos para someter a la población, no es raro ver en la plaza del ´pueblo una mujer con el cabello rapado luciendo un cartel en el pecho No debo robar, como castigo ante un delito de hurto menor, así hasta amputaciones, homicidios y desapariciones que sólo al regreso de la institucionalidad al país se podrán investigar, la cantidad de desaparecidos es enorme y cada cierto tiempo se logran acallar los reclamos por las redes por presiones indebidas a los familiares de las víctimas. La pérdida de gobierno está tocando puertas que creíamos infranqueables, el pasado viernes un conocido delincuente en el Zulia se atrevió arrojar una granada a la sede de los Tribunales para luego salir en un video atribuyéndose el atentado por venganza contra los jueces que ordenaron su condena y denunciando los actos de corrupción en los cuales se encontraban incursos los señalados funcionarios, lo único cierto y que queda a la reflexión de mis lectores, es que ningún funcionario público puede vivir decentemente con el sueldo percibido que representa el 5% de la cesta alimentaria, el Estado lo sabe y mira para otro lado. Como decían los viejos de antes. Aquí no hay hueso sano. Y mientras más reducido sea el Estado es más fácil de gobernar. Seguiremos conversando.
claudiozamora06@gmail.com

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